Como es sabido, el vino, y especialmente el vino tinto, puede contener sedimentos que se forman en el fondo de la botella con el tiempo. Partículas sólidas que se separan del vino a medida que envejece y se desarrolla.
El proceso de formación de poso puede producirse en muchos tipos de vino, pero suele ser más común en vinos tintos y en vinos que han sido envejecidos durante largos periodos.
Los sedimentos pueden consistir en diversas sustancias, como cristales de tartarato de potasio (también conocidos como “tartratos”), partículas de pigmento, restos de levaduras y otras materias insolubles. Sin embargo, aunque el poso no suele ser dañino, su presencia puede afectar a la textura y el sabor del vino si se agita y mezcla nuevamente con el líquido. Además, provoca un efecto visual desfavorable que suele provocar rechazo en algunos consumidores.
Para evitar que los sedimentos o el poso del vino entren en las copas durante el servicio, existen diversas soluciones, tales cómo utilizar un decantador con filtro, utilizar un embudo con filtro, utilizar un paño como filtro o dejar reposar la botella de vino en posición vertical y verterlo de modo lento y cuidadoso.
Evita las molestias del poso sin usar filtros
Presentamos una nueva propuesta de copa para vinos, que ya incorpora un retenedor de poso.
Una copa convencional que incluye un cuenco superior para verter el vino, un tallo delgado para sujetarla que une el cuenco con la base, y una base inferior plana sobre la que se sostiene de manera estable.
Cómo retenemos el poso?
Jorge, inventor y somelier, propone añadir a esa copa convencional una cavidad situada en la zona superior del tallo, comunicado con el fondo del cuenco. Dicha cavidad, presenta uno o más elementos retenedores, por ejemplo unas protuberancias en las paredes de la cavidad, formadas o no del propio material, que emergen a modo de cuña o de uñas invertidas, tal que permiten la entrada del poso hacia el interior de la cavidad con el flujo del liquido al bajar por gravedad pero no la salida cuando el vino fluye en sentido inverso al inclinar la copa para beber.
Otro modo de realización, sería que la embocadura de la cavidad recorriese todo el interior del tallo desde el orificio del fondo de cuenco hasta llegar a la base de sustentación inferior donde se ensancha extendiéndose en concordancia con la forma de la misma, normalmente circular, de tal modo que, gracias a dicha geometría, cuando la copa está en posición vertical el poso cae hasta la cavidad definida en el interior de la base y, cuando el usuario bebe, el poso retenido en dicho interior de la base es imposible que vuelva e entra en el cuenco de la copa.
Planos visuales de la idea

