Desde 2019 ya son varios los Ayuntamientos que han fijado la obligación de los dueños o personas que paseen perros por la vía pública, de limpiar con agua el suelo, para disolver los residuos en la acera provocados por las defecaciones y el orín de sus mascotas, y evitar así, que provoquen malos olores o acabe dañado el mobiliario urbano. En Valencia por ejemplo, la policía local tiene orden de sancionar a todos aquellos que no limpien el orín en la calle, con multas de hasta 50 euros. Otros ayuntamientos de localidades cercanas han ido más allá y han repartido botellines e instrucciones para dar más facilidades a la población.

Aún así, muchos dueños de mascotas se preguntan ¿cómo hay que hacerlo?

Hoy en día los perros disponen de todo tipo de accesorios, desde chaquetas para evitar el frío, accesorios para guardar las bolsas que se usan para la posterior recogida de excrementos, collares, correas, etc. Tener  que llevar además una botella de agua para superar los inconvenientes derivados de las manchas o restos de las defecaciones u orines, es un inconveniente adicional más que una facilidad para sus dueños.

Una correa de doble acción

Esta nueva correa cuenta con un depósito alojado en su interior, que permite almacenar el líquido listo para su dispensación. Alojado en el interior de la correa, cuenta con un pulsador para la salida del líquido, que facilita la retirada de los restos de una forma mucho más cómoda y práctica para el dueño de la mascota.

Viable en diferentes diseños

El depósito de almacenamiento puede contar con una boquilla de relleno y dispensación en asociación con un tapón de cierre. Adicionalmente, y de forma complementaria, además de la boquilla y tapón delantero, el depósito puede contar con un tapón trasero de relleno. El depósito puede alojarse en el interior de la correa, o ir adosado a ella.

 

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