Como es sabido, la colmena es el habitáculo que utilizan las abejas para protegerse, reproducirse y producir y guardar la miel y la cera, y que, en el caso de los apicultores, suele tratarse de un habitáculo especialmente fabricado para ello. Dicho habitáculo, normalmente en forma de caja paralelepipédica, cuenta, en su parte anterior, con una entrada o piquera que, situada entre el piso o tabla de vuelo y la cámara interior, sirve como entrada para el ingreso y salida de las abejas.

Esta piquera, normalmente está definida por una ranura que abarca casi todo el ancho del habitáculo y durante el invierno o estación fría, se mantiene cerrada o casi cerrada por medio de una madera denominada guarda piquera, ya que la actividad de las abejas es casi nula.

En la estación cálida esta guarda piquera ha de ser retirada, a fines de facilitar el ingreso de los individuos, debido a que la colmena duplica o triplica su población de abejas. Para ello, normalmente, hay que desclavar o desatornillar la guarda piquera que se puso en la estación fría, lo cual, cuando se trata de cuidadores que pueden llegar a contar con cientos o incluso miles de colmenas, puede llegar a suponer un trabajo ingente.

También es necesario que la abeja pueda ventilar correctamente la colmena, a los fines de que puedan deshidratar el néctar de las flores que dará lugar a la miel, por ello, la guarda piquera puede estar hecha de perfil metálico orificado.

A medida que la estación se hace fría esta abertura de entrada a la colmena se ha de reducir, en caso de que no se colocara la guarda piquera las abejas durante la estación fría levantarán ellas mismas, en la entrada, una pared de propóleo a los fines que no ingrese aire frío al nido de cría. Logrando de esta manera una mejor termorregulación de la colmena. Por ello, dicha colocación de la guarda piquera es esencial en apicultura.

Por otra parte, muchos apicultores realizan una trashumancia con sus colmenas, a fin de aprovechar más el rendimiento de las mismas, llevándolas, en la estación fría, a enclavamientos más cálidos.

Durante dicho traslado, y para evitar que las abejas escapen, también hay que cerrar la piquera teniendo en cuenta que el interior debe quedar convenientemente ventilado para que las abejas no se asfixien. Por ello, actualmente, o bien hay que efectuar el traslado de noche y de manera muy rápida o de nuevo se ha de recurrir a la piquera completamente.

 

Un dispositivo guarda piquera polivalente

Su función esencial es proporcionar un medio para reducir la dimensión de la piquera o abertura de la colmena por la que acceden las abejas a su interior, el cual, de manera ventajosa, presenta una configuración estructural diseñada de manera que, además de permitir modificar dicha dimensión de dicha entrada entre una piquera reducida para la estación fría y una piquera abierta o ampliada para la estación cálida, también permite el cierre total de la misma, para evitar que las abejas salgan el caso de traslados de la colmena, por ejemplo por trashumancia, manteniendo la correcta ventilación de su interior, permitiendo efectuar tanto el cambio de tamaño como el cierre de la piquera de manera muy rápida, fácil y cómoda, sin necesidad de tener que utilizar ningún tipo herramientas.

 

Fácil de configurar

Su configuración puede realizarse a partir de los siguientes elementos:

– un marco guía rectangular, que se fija de manera solidaria, alrededor de la abertura del habitáculo de la colmena que definirá la piquera, y que suele abarcar el ancho de la cara frontal de dicho habitáculo que, a su vez, es semejante al ancho de la tabla de vuelo o repisa que emerge horizontalmente frente a dicha abertura,

– una o dos correderas, preferentemente dos, que están conformadas por pletinas orificadas dimensionadas para ser insertables en respectivas ranuras laterales del marco, siendo susceptibles de poder deslizarse horizontalmente de un lado a otro del mismo tal que, en posición cerrada, cubren completamente el hueco central del marco y, consecuentemente, la abertura de la piquera,

– y una tablilla reguladora que, dimensionada para ser insertable, a través de una ranura superior, entre el marco y la pared frontal del habitáculo, presenta una serie de entalles en los bordes de sus dos lados mayores, tal que, dependiendo de la posición en que se coloque la tablilla, parte de estos entalles quedan en coincidencia con el hueco central del marco y, consecuentemente, definen el tamaño de la piquera.

De este modo, para poder transportar con seguridad la colmena, basta cerrar las correderas del dispositivo y fijarlas, para lo cual se han previsto unos pasadores, de manera que la piquera queda perfectamente cerrada pero, gracias a los orificios de las mismas, con la suficiente ventilación.

Además, para colocar la piquera reducida, en la estación fría, basta colocar la tablilla en la posición en que los entalles de la misma son menores y, para modificar la dimensión de la piquera en la estación cálida, basta extraer la tablilla, darle la vuelta y volver a colocarla en la posición opuesta, es decir, en la posición en que los entalles de la misma son más numerosos y, por tanto, la dimensión de la piquera se amplia para dar abasto al mayor número de abejas entrando y saliendo.

 

Evita la entrada de otros animales

Además, al tratarse de múltiples entalles, en lugar de una única abertura, se evita la entrada en la colmena de serpientes, ratones, u otros animales no deseables.