Es por todos conocidos la expresión “queda patente” cuyo significado va unido a la acción de manifestar un hecho, o dejar claro un pensamiento. En propiedad industrial en cambio, se utiliza para evidenciar el derecho de una persona o empresa, a explotar en exclusiva una invención registrada.

Pero cómo conseguir que una idea, quede patentada? Muchas personas tienen la imagen equivocada de lo que supone ser inventor, o inventar. La palabra “patente” parece ir siempre ligada a creaciones nuevas y complejas, que sólo un profesional especializado podría desarrollar. La realidad, es que cualquiera con un mínimo de capacidad inventiva, sería capaz de crear una idea nueva, que más tarde pudiese ser registrada con un documento de patente, o como modelo de utilidad. La tecnología susceptible de ser registrada puede ser muy sencilla, inclusive en muchas ocasiones, puede tratarse sencillamente de la mejora de un producto ya existente.

 

¿Qué se puede patentar?

Es importante tener claro que lo que es patentable no son las ideas, si no su materialización como invención. Haciendo click AQUI podrás saber si en tu caso eres inventor, o tan solo “ideólogo”.

 

¿Qué requisitos debe cumplir mi invención para que sea patentable?

Toda innovación debe cumplir por ley por lo menos tres requisitos:


Novedad

Obviamente para que un invento sea considerado como tal, no puede ser una copia de otro ya existente. No debe formar parte del llamado «estado de la técnica», es decir, no puede ser conocido en ninguna parte del mundo antes de presentar la solicitud de patente.

Muchas veces es el propio inventor el que se encarga de divulgar la información que a posteriori quiere proteger. Eso es un gran error, te lo contamos en este artículo. Si por el motivo que fuere, el inventor se viese en la tesitura de tener que realizar una serie de estudios antes de presentar la patente, es muy importante que toda la información se comparta posteriormente a la firma de un acuerdo de confidencialidad u otra fórmula de protección.

Actividad Inventiva

Para el registro de un invento se exige un mínimo proceso tecnológico. Puede ser una modificación de un producto ya existente, pero no debe existir de manera evidente para un experto en el campo de la invención a la que va dirigida tu nuevo producto. Los examinadores de la OEPM, utilizan herramientas para determinar la actividad inventiva de las nuevas solicitudes.

El cumplimiento de este requisito suele ser más exigente en el caso de aquellas invenciones para las que se solicite un registro de patente, dado que los modelos de utilidad, de salida se consideran de menor rango inventivo.

Aplicación Industrial

Este es el requisito posiblemente más sencillo de cumplir. Su cumplimiento se da cuando el producto u objeto de la patente puede ser utilizado en cualquier sector de la industria, o lo que és más sencillo, se puede fabricar. Desde el momento que es fabricable, confiere a la sociedad una mejora tecnológica.

 

Y ahora que ya sabes un poco de más sobre propiedad industrial, quizás haya llegado el momento de dejar patente esa idea que hasta el momento, mantenías latente en tu interior. Si te decides, desde Inventos Eureka estaremos encantados de asesorarte durante todo el proceso, resolver las dudas que te puedan surgir, y confeccionarte la documentación necesaria para que puedas poner de manifiesta que por fin tu producto ha “quedado patente”.

 

Puedes ponerte con contacto con nuestro equipo haciendo click AQUI

 

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